Necesitamos de alguien que nos libre de aquello que nos hace morir.

En algunas situaciones específicas, en que dos personas eran condenadas a muerte, los romanos acostumbraban aplicar una pena extremamente cruel. Amarraban a las dos personas una a otra, rostro con rostro, brazo con brazo, mano con mano, pierna con pierna y así sucesivamente; después mataban sólo a uno de ellos y colocaban a ambos en el sepulcro, atadas. A medida que el cadáver se iba descomponiendo, liberaba sustancias que consumían en vida al cuerpo de aquel que estaba atado a él.

De esta manera, podemos entender mejor a qué San Pablo aludía al decir: “Hombre infeliz soy! Quien me librará de este cuerpo que me acarrea la muerte?” (Rom 7,24). Él no hablaba de su cuerpo físico, sino del cuerpo del pecado al cual estaba atado.

Como aquel condenado, no tenemos fuerzas para librarnos de este cuerpo de pecado que nos consume; estamos de tal manera atados a él que parecemos formar un solo cuerpo, y no estamos atados por fuera, pero sí por dentro, en nuestro corazón.

Necesitamos de alguien que nos desate y nos libre de este cuerpo que nos mata y que hace pudrirnos en vida.

Los cristianos son el suave olor de Cristo, pero, cuando se tiene un cuerpo de pecado trancado en el corazón, el propio corazón se corrompe y comienza a pudrirse, con el mal olor, el aire se contamina. En vez de ser causa de alegría y felicidad para sí y para los otros, se torna la causa del sufrimiento e infelicidad porque se aparta de Dios y entra en discordia con las personas para defender intereses egoístas.

La verdad es que somos las primeras víctimas de este mal; nos sentimos tristes, abatidos y abandonados porque somos pecadores, porque, en nuestro corazón vive una lepra llamada pecado, que insensibilizó la presencia amorosa de Dios. Y lo peor es que no podemos huir de él, como si fuese una persona desagradable; no podemos huir, porque el pecado nos habla desde dentro de nuestro corazón (cf. Sal 36, 2), lo llevamos hacia donde nos vamos.

Ten la certeza: el pecado es el motivo de tu tristeza, y solo Jesús puede devolverte la alegría verdadera. Es necesario que Él te libere de ese mal, mata esa lepra y cambia tu corazón corrompido en un nuevo corazón. Toda persona que piensa que es imposible que sus pecados le sean perdonados, entra en desesperación y como se desesperó, su estado se vuelve peor que lo que era antes. ¡¡Entonces, ten confianza en Dios!!

Si tú alguna vez ya te sentiste perdido y, por alguna cosa que hiciste, tuviste miedo de caer al infierno, te sentiste desolado y sin fuerzas, si después de repetidas luchas contra el mismo pecado una vez más fuiste vencido y sentiste voluntad de desistir, tengo una óptima noticia para tí: Sólo quien se sintió así puede experimentar lo que es ser salvo por la sangre de Nuestro Señor Jesucristo, en este mismo Jesús puedes eliminar tu tristeza de la raíz.

Artículo extraído del libro: “Vencendo Aflições Alcançando Milagres”

Márcio Mendes
Comunidad Canção Nova

Autor: Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica

Al final de su Regla, afirma san Benito: «El bien de la obediencia no sólo han de prestarlo todos a la persona del abad, porque también han de obedecerse los hermanos unos a otros, seguros de que por este camino de la obediencia llegarán a Dios». «Se anticiparán unos a otros en las señales de honor». «Se tolerarán con suma paciencia sus debilidades, tanto físicas como morales. Se emularán en obedecerse unos a otros. Nadie buscará lo que juzgue útil para sí, sino, más bien, para los otros».

Y san Basilio Magno se pregunta: «¿En qué modo es necesario obedecerse los unos a los otros?» Y responde: «Como los siervos a los amos, según nos ordenó el Señor: Quien quiera ser grande entre vosotros, sea el último de todos y el siervo de todos (cf. Mc 10, 44); después añade estas palabras aún más impresionantes: «Como el Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir» (Mc 10, 45); y de acuerdo con cuanto dice el Apóstol: «Por el amor del Espíritu, sed siervos los unos de los otros» (Gal 5, 13)».

La verdadera fraternidad se fundamenta en el reconocimiento de la dignidad del hermano o la hermana, y se lleva a cabo en la atención al otro y a sus necesidades, así como en la capacidad de alegrarse por sus dones y logros, en el poner a su disposición el propio tiempo para escuchar y dejarse iluminar. Pero todo esto exige ser interiormente libres.

Trabajando

Trabajando y coordinando

Ciertamente no es libre el que está convencido de que sus ideas y soluciones son siempre las mejores; el que cree poder decidir solo, sin falta de mediaciones que le muestren la voluntad divina; el que siempre tiene la razón y no duda de que son los otros quienes deben cambiar; el que solamente piensa en sus cosas y no se interesa por las necesidades de los demás; el que piensa que la obediencia es cosa de otros tiempos y algo impresentable en nuestro mundo desarrollado.

Y, al contrario, es libre la persona que de forma continua vive en tensión para captar, en las situaciones de la vida y sobre todo en la gente que vive a su alrededor, una mediación de la voluntad del Señor, por misteriosa que sea. Para esto «nos ha liberado Cristo, para que seamos libres» (Ga 5, 1). Nos ha liberado para que podamos encontrar a Dios por los innumerables senderos de la existencia de cada día.

«El primero entre vosotros se hará vuestro esclavo» (Mt 20, 27)

-Por más que, hoy, asumir las responsabilidades propias de la autoridad pueda parecer una carga particularmente gravosa, que requiere la humildad de hacerse siervo o sierva de los otros, sin embargo siempre será bueno recordar las graves palabras que el Señor Jesús dirige a quienes están tentados de revestir su autoridad de prestigio mundano: «el que entre vosotros quiera ser el primero, que sea vuestro esclavo, igual que el Hijo del hombre, que no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20, 27-28).

El que en el propio oficio busca un medio para hacerse notar o afirmarse, para hacerse servir o esclavizar, se pone abiertamente fuera del modelo evangélico de autoridad. En este contexto merecen atención las palabras que san Bernardo dirigía a un discípulo suyo elegido sucesor de Pedro: «Mira si has progresado en virtud, sabiduría, conocimiento y en moderación de costumbres (…) más insolente o más humilde; más afable o más áspero; más asequible o más inexorable (…) más temeroso de Dios o más confiado de lo conveniente».

La obediencia no es fácil ni siquiera en las mejores condiciones; pero se hace más llevadera cuando la persona consagrada ve que la autoridad se pone al servicio humilde y diligente de la fraternidad y la misión: una autoridad que, aun con todos los límites humanos, intenta con su acción representar las actitudes y sentimientos del Buen Pastor.

«Ruego también a la que tenga el cargo de las hermanas — son palabras de santa Clara de Asís en su testamento — que se esmere por presidir a las demás con las virtudes y santas costumbres, antes que por el oficio; a fin de que, movidas las hermanas con su ejemplo, le obedezcan no tanto por deber cuanto por amor».


Fuente: Catholic.net
Ver artículo completo, “Autoridad y obediencia en la vida fraterna”

Por: Nancy Escalante

 ¿La mujer debe ser fuerte o cariñosa o puede ser ambas cosas a la vez?

Se viste de fuerza y dignidad y no le preocupa el mañana.

‘Todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta” (Flp 4,8)

La mujer posee una dignidad así como su vocación Cristiana, la cual es enriquecer la vida humana a través de su sensibilidad, de comprensión, de su capacidad de acoger y de promover el bien, por lo que es indispensable que la mujer sea firme en su identidad y la misión que le fue encomendada por Cristo.

En este sentido la mujer requiere una estructura sólida interna para trascender y así hacerle frente a la lucha cotidiana a través de virtudes como prudencia, paciencia, pero sobre todo fortaleza, ya que es imprescindible para vivir una verdadera entrega, hacerle frente a las dificultades y así vivir la fe y la fidelidad.

En este sentido cabe mencionar que la feminidad y la fortaleza no se contraponen, ya que la fortaleza es la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien así como reafirma la resistencia a las tentaciones y de superar los obstáculos en la vida. La virtud de la fortaleza capacita a la mujer para vencer el miedo, haciéndole frente a las pruebas y revistiéndose de fe. Esta es la razón por la cual la mujer que vive en Cristo y es totalmente de Cristo puede trascender sentimientos de tristeza y que sabe que todo con fe se puede superar.

Por lo tanto podemos decir que una mujer de fortaleza es aquella vive todo por amor, es quien se arrodilla humildemente a orar y así revestirse de la fuerza del creador, lo que a su vez le da la gracia y la serenidad. Demuestra su valentía a pesar del miedo o dificultad de las circunstancias, y acepta sus errores y está dispuesta a lograr un cambio, aprendiendo de ellos y levantándose cada vez que caiga.

En este sentido una mujer con fortaleza es testimonio de amor y virtud, convirtiéndose así en un pilar de fortaleza para su marido y sus hijos así como un faro de luz que alumbra el camino de su familia hacia la perfección.

En base a lo anterior podemos decir que el ser mujer de fortaleza requiere de Fe y de un verdadero AMOR y ENTREGA a Cristo.

Fuente: almas.com.mx

El Espíritu de Dios está en nosotros sólo debemos dejarlo actuar, el Espíritu Santo de Dios realiza diariamente grandes y fuertes manifestaciones de amor en nuestras vidas.

En un principio, cuando sentí fuerte la manifestación del Señor en mi vida, todo empezó a cambiar rotundamente, ese cambio era positivo, era muy bueno, es más ese cambio lo sigue haciendo el Señor diariamente en mí y ocurre siempre y cuando dejamos actuar al Espíritu.

Quiero compartir contigo esta experiencia que tuve en los inicios de mi vida de oración, cuando recibí la gracia de orar en lengua, yo sentía y pensaba: “¿estoy haciendo bien?, me siento rara, ¿será que no traiciono u ofendo al Señor al orar de una forma que no entiendo?” porque en mi pensamiento humano no lograba entender las palabras que decía; orar en lenguas era algo nuevo en mi vida.

De igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Porque no sabemos orar como es debido, pero el Espíritu mismo ruega a Dios por nosotros con gemidos que no pueden expresase con palabras.” Rom 8,26.

Con este versículo el Señor deposito en mi corazón mucha paz, y pude entender que nuestra mente no es capaz de comprender la grandeza de Dios y lo infinito que es su amor en nuestra debilidad.

Cuando dejamos que el Espíritu Santo actúe en nosotros y hablamos, pensamos, abrazamos siempre guiados por el Espíritu Santo, debemos tener la certeza que es Dios mismo quien nos guía.

La oración en lenguas es una gran experiencia de amor, es dejar que el Espíritu Santo pida al Padre con nuestra propia voz, y el Padre retribuye dándonos mucho más de lo que nosotros podemos pedir, porque nuestro Padre ya conoce nuestras necesidades y Él nos da de acuerdo a su voluntad pues él sabe lo que es bueno para nosotros.

Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales él ha llamado de acuerdo con su propósito.” Rom 8,28.

María Gabriela Galván A.

Familia Canción Nueva Paraguay

A Aquel que tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar, conforme al poder que actúa en nosotros
(Ef 3,20)

“Y AQUEL QUE ES”. Este es el centro del mensaje de los Misioneros de Jesús, el hablar de AQUEL, tenemos que conocer y estar seguros de quien es AQUEL, podemos estar en la iglesia y desconocerle, ir a nuestras parroquias y no saber quién es el Dios al cual nos dirigimos cuando oramos o participamos de los sacramentos. San Pablo asegura que AQUEL QUE ES y es que Dios y su relación con el hombre es en el hoy, presente, ahora, sus promesas están profundamente ligadas a su ser Dios, o sea Él no puede ser Dios y no bendecirte, el versículo dice QUE ES, si la Biblia dice que Dios promete sanarte este Dios hoy te sana, si promete que quiere perdonarte, Él te perdona a ti o sea que no es un Dios estático sino vivo, activo, que se preocupa de ti hoy, y que no puede desligarse su ser Dios con manifestarte su amor, es acción, movimiento. PODEROSO PARA HACER TODAS LAS COSAS.

Nuevamente te estoy hablando del Dios que tú debes conocer, Él no solamente es, sino que es PODEROSO PARA HACER, ¿Sabes que Dios desea hacer maravillas en ti? Él es un Dios activo, que hace y lo que hace sólo son maravillas, Él no quiere enfermarte, ni destruir tu negocio, ni llevarte al fracaso matrimonial, ni que te deprimas, no, al contrario ¡Dios es poderoso para hacer! ¿Te has puesto a pensar qué quiere hacer Dios, de tus problemas y circunstancias? que significa para Dios tu cáncer o sida, la deuda o el problema. Empieza a pensar qué hará Él con tus problemas y entiende sus promesas, te digo que le busques y conoce lo que en su Palabra Él promete, es la única forma de conocerle ya que esta promesa que hoy compartimos, dice: Poderoso para hacer TODAS LAS COSAS, MUCHO MÁS DE LO QUE PEDIMOS O PENSAMOS.”

Neil Velez, fuente: Galeria de Fotos cancaonova

Neil Velez

Mira que acción la de tu Dios, más allá de lo que pidas, entonces amado hermano, pide. Jesucristo reprochó a sus discípulos el hecho de que no le habían pedido nada, pide hermano. Pide con seguridad, de que tu Dios es y quiere hacer en ti. Quiero hacer énfasis en la Palabra. Entendemos porque quizás eres un especialista en tu problema sabes su origen, como creció, por qué se complicó y la razón te dicta todas esas imágenes fuertes y negativas, Dios quiere cambiar tu manera de pensar, ¿cómo? porque EL ES PODEROSO PARA HACER… MUCHO MÁS… DE LO QUE ENTENDEMOS, no importa lo que tu entendimiento te diga, Dios es poderoso y el quiere actuar en tu vida con esta promesa.

SEGUN EL PODER QUE ACTUA EN NOSOTROS. Ya dice el versículo que Él es poderoso, porque vuelve a decir la palabra PODER, y es porque su poder, su ser Dios omnipotente (todo lo puede) quiere activarse en nosotros, manifestarse en nosotros, mostrarse en ti. Eso significa que no quiere ser Dios, sólo en el cielo sino en nosotros ¿cúal es el poder que actúa en nosotros? Jesucristo dijo que aunque nuestra fe fuera del tamaño de una semilla de mostaza (muy pequeña) movería montañas, desarraigaría árboles y los plantaría en el mar, secaría higueras, entonces es la fe la llave para poner en acción todo el poder y la voluntad de Dios para ti, ya que de inmediato San Pablo dice El Poder que actúa, ACTUA, ACTUA.

Emmanuel es un joven que llegó a nuestra comunidad MDJ en Guatemala con un problema de alcoholismo y escuchó promesas y palabra de fe como hoy contigo, eran 3 años de beber licor día a día, golpeaba y maltrataba a su esposa e hijos, perdió su empleo pero él le permitió al Dios que yo te presento hoy ser su Dios, al salir de nuestra asamblea aparentemente nada había sucedido, al día siguiente no tenía deseos de licor, así el vigésimo día y el trigésimo. ¿Y sabes qué hermano?. Ya hace 1 año que no volvió a beber licor, hoy Emmanuel predica a Jesucristo los fines de semana en su parroquia, su hogar se restableció, no volvió a sentir el deseo, ¿Qué pasó con esa adicción? médicamente ¿qué sucedió para romper esa dependencia? ¿Cuál fue el plan de desintoxicación? Él creyó y permitió a Dios actuar y Dios hizo (Porque Él tiene el poder de Hacer) y lo liberó del alcoholismo, unió su hogar y hoy Emmanuel predica a un Dios vivo que sana y salva.

Hermano amado, si Dios ha tenido la Gracia de que leas este mensaje, ahora déjalo actuar, tu vida lo necesita, y tú no esperes un día más, Dios actúa en el hoy, hoy es el Día de Dios. Di con nosotros, Señor no puedo más sin ti, necesito conocerte, Tú no eres quien me ha enfermado ni quien ha destruido mi hogar, ni la quiebra de mi empresa, Señor quiero conocerte y te dejo hoy ser mi Dios mi Salvador mi Señor, para que Tú hagas en mí mucho más de lo que puedo pedir o entender gracias Padre en el nombre de Jesucristo.¨ Amén, Así sea, Amén.

Oración:
Padre, te pido por todos mis hermanos que en este momento están leyendo este mensaje de fe, que tu poder actúe en medio de sus circunstancias, haciéndoles ver así tu Gloria y tu poder.
Esto te lo pido en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

Por Neil Velez

Fuente: www.misionerosdejesus.org

Desear la Salvación del Hermano

Desear el paraíso para el Hermano

”No se extrañen, hermanos, si el mundo los odia, pues el amor a nuestros hermanos es para nosotros el signo de que hemos pasado de la muerte a la vida” 1 Juan 3, 13

Es mi responsabilidad cristiana AMAR A MI HERMANO, y dar a conocer el evangelio con mi comportamiento y hábitos sociales.

“Si no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve” 1 Juan 4, 20

Preciso ser paciente con mis hermanos, amar al punto de llegar al extremo de “desearle el paraíso”, es solo ese pensamiento que construye las relaciones y edifica nuestro comportamiento dentro de nuestras comunidades mismas.

Mientras yo no desee “ganar el cielo para mi hermano” mis actitudes no van a cambiar con él de la manera que él ¡¡¡“desee conocer a Dios”!!!.

“Hijitos, no amemos con puras palabras y de labios para afuera, sino de verdad y con hechos” 1 Juan 3, 18

Mis pensamientos deben glorificar la conducta de mis hermanos, mientras yo no libere mi corazón y mi mente, de las palabras que ofenden, de los maltratos mi actitud siempre “estará limitando” el amor de Dios, ¡que es infinito!

Sin embargo, si con mi mente y mi corazón, practico la sinceridad y comprensión con mis hermanos, mi vida dará el testimonio necesario para dar a conocer a aquel que nos AMO PRIMERO.

De esta manera no solo el que está a mi lado deseara imitarme, sino que otros y muchos más se contagiaran de esa misma unción.

“Él (Jesucristo) entregó su vida por nosotros; y en esto hemos conocido el amor; ahora también nosotros debemos dar la vida por los hermanos” 1 Juan 3, 16

Mi testimonio es el único ejemplo que mi hermano tiene del amor de Dios en el mundo, para decidir acercarse a ÉL, abrir su corazón y recibir su amor.

Vida Fraterna :)

Vida Fraterna :)

Señor quiero aprender a amar, tanto de la forma que consiga vivir en testimonio tu evangelio para darte a conocer en mi lugar de trabajo, en mis estudios y con mis amigos, concédeme la gracia de tener pensamientos positivos sobre aquellos que me hirieron y desear ganar el cielo para ellos, por tu infinita bondad. ¡Amén!

Delia Báez

Familia Canción Nueva Paraguay

Conserva Mis Palabras

Hijo mío, conserva mis palabras y guarda en tu interior mis mandamientos.” Sab 7, 1

Dios llamó a Moisés al monte Sinaí y estuvo enseñándole durante cuarenta días los mandatos y leyes que debía cumplir el pueblo de Israel; él le dio las instrucciones para la preparación de la tienda del encuentro, y allí debían guardar el arca de la alianza y en interior de éste conservar las tablas con los mandamientos escritos por el mismo dedo de Dios.

“La nube cubrió entonces la tienda del encuentro y la Gloria de Yahvé llenó la morada” Ex 40, 34.

Podemos ver la presencia de la palabra de Dios, sus mandamientos entre el pueblo de Israel, llenando de su Gloria y guiando al pueblo en su caminar:

”En todas las etapas cuando la nube se elevaba de encima de la morada, los israelitas levantaban el campamento” Ex 40, 36.

El guardar la palabra de Dios en nuestro interior, el conservarla en lo más íntimo, como centro de nuestro ser nos hace partícipes, nos hace vivir el caminar del pueblo de Dios hacia la tierra prometida, hacia los cielos nuevos y tierra nueva; si nos dejamos ser conducidos en nuestra vida por su Gloria, descendiendo hasta nosotros en su palabra viviremos la verdadera vida, la vida en abundancia de la que nos habla la Palabra Encarnada que es nuestro Señor Jesús.

Dios de todas las formas y maneras por su infinito amor busca hacernos depositarios vivientes de su Palabra; con los rayos, humaredas y truenos en el monte Sinaí; con los prodigios, milagros y señales del Verbo Encarnado y con las palabras profundas, sencillas, directas, llenas de sabiduría del Espíritu Santo por boca de los Apóstoles; y es nuestro deber aceptarla, llenarnos de ella, abrir de par en par su Palabra y dejarnos llevar, corregir y conducir por ella, y El Señor se mostrará a nosotros con su Gloria.

Oscar Ovelar

Familia Canción Nueva Paraguay

¡¡¡Que verdad tan profunda!!! que en el nombre de Jesús ¡¡hay poder!! Que en su presencia hay libertad, hay sanación del cuerpo, del alma, del corazón, de la mente y del espíritu!!!, es interesante analizar cómo esta nuestra fe!, nuestra fe puesta en el nombre de Jesús, nuestra fe en este tiempo, en esta época, ¿será que es la misma fe que tenían aquellas personas que caminaban cerca de Jesús hace 2000 años? Aquellas personas que sabían que estaban enfermas del cuerpo y del alma, aquellas que quedaban admiradas, por los prodigios y milagros que Jesús realizaba, Aquellos que creían y confiaban en El, aún sin conocerlo mucho, ellos solo tenían ¡¡¡fe!!! ¿Y vos? ¿Y yo? ¿Cómo esta nuestra confianza en el nombre de Jesús?.

En su compasión y misericordia, Él nos muestra que no es indiferente a nuestro dolor, a nuestra enfermedad, ¡¡¡a nuestra situación!!! Leamos Marcos 1, 40-45;

En aquel tiempo, se le acerco un leproso que se arrodilló ante Él, y le dijo: Si quieres puedes limpiarme, sintiendo compasión, Jesús extendió la mano y lo toco diciendo: ¡Quiero! ¡Queda limpio! Al instante se le quitó la lepra y ¡quedo sano! Entonces Jesús lo despidió, pero le ordenó enérgicamente “no cuentes esto a nadie, pero vete y cuéntale al sacerdote, y haz por tu purificación la ofrenda que ordena la ley de Moisés, pues tú tienes que hacer tu declaración.

Pero el hombre en cuento se fue empezó a hablar y a divulgar lo ocurrido de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en el pueblo, tenia que andar por las afueras, en lugares solitarios, pero la gente venia a El de todas partes”

Esta situación vivida por este leproso fue tan trascedente, por eso comparto contigo un trecho de una meditación que leí en un libro llamado “Basta una palabra” e iré haciendo mis propios comentarios:

La lepra era una de la enfermedades más temidas en el tiempo de Jesús, no solo por no tener cura y causar deformidades, sino principalmente porque el enfermo era obligado a abandonar su casa, su familia, su tierra e ir a lugares distantes y desiertos, la lepra generaba soledad: el enfermo no podía ser tocado, o abrazado y debía mantenerse distancia de cien pasos de cualquier persona sana.

Pero un día aquel leproso quebró todas las reglas y llego cerca de Jesús, por primera vez, en vez de ser apartado, este hombre es tocado por alguien lleno de compasión. Jesús no se contamina con la lepra y aún es capaz de curarlo con su toque de amor, porque su corazón que esta repleto de compasión así lo quiere. (Del Libro BASTA UNA PALABRA del Padre Antonio José)

Actualmente, la lepra ya no es considerada incurable pero hay otras lepras que atacan nuestro corazón, u otras enfermedades interiores que son tal vez igual de graves que la lepra en aquel tiempo y que hoy en día hacen que nos apartemos de las personas, o que las personas no quieran estar cerca nuestro, situaciones como la depresión, el síndrome de pánico, algún resentimiento u odio, la falta de control de nuestro temperamento, la ira, el miedo, el egoísmo, falta de perdón, la envidia, el orgullo etc.

Son enfermedades que atacan nuestra alma y nuestro corazón, pero con el toque amoroso de Jesús podemos quedar sanados, sólo debemos tomar aquella actitud de aquel leproso: romper las barreras, acercarnos a Jesús, tener fe, pedirle osadamente que nos cure, así como lo hizo el leproso, la palabra de Dios dice que Jesús sintió compasión, que su corazón quedó conmovido, y ¡fue así! Jesús quiere sanarnos, curar las heridas interiores tanto como las físicas, por eso, nunca dudemos que Jesús siente compasión y misericordia de nuestra situación, y Él espera que demos un salto hacia Él, que no tengamos miedo de tocarlo, porque en su toque hay nueva vida, hay restauración, dejarnos tocar por Él, por eso, no pierdas la oportunidad de estar cerca de Jesús, experimentar su presencia, su cercanía, su amistad, no pierdas tiempo, ¡Él te espera en cada sagrario y en cada Eucaristía!

Tal vez tú estés cerca de alguna persona en esta situación, tal vez una persona muy cerca de ti necesite el toque amoroso de Jesús, un toque de amistad, de amor, de tu atención, tal vez algún leproso del alma se aproxime a ti necesitando que alguien comprenda su sufrimiento, tú puedes ser ese abrazo restaurador de Jesús, muéstrale a aquella persona quién es el médico de los médicos, el más compasivo y misericordioso, sé un instrumento para acercar a esa persona a JESÚS, recibe tú mismo a esa persona, recíbela, escúchala, ¡amala! ¡Y tú serás en ese momento el toque de Jesús a ese corazón leproso! ¡¡Porque en el nombre de JESUS HAY PODER!!

Nunca olvides que todos necesitamos de sanación interior, de un profundo encuentro con Jesús aquel que es capaz de restaurar todo en nuestra vida, asume hoy el ejemplo de aquel leproso que cuando se vio sanado no pudo callar, no lo pudo evitar, y grito a todos que en el nombre de Jesús hay poder, él quedó sano, y su alegría fue tan inmensa que ¡¡¡transbordaba de emoción!!! Y todos los que lo escuchaban quedaban contagiados con su alegría, la alegría de tener fe, de creer en Jesús, hasta el punto de las personas que están a nuestro lado quieran experimentar también esa sanación!!!

Pidamos todos los días esa gracia de Dios en nuestra oración, la gracia de fe, de creer, de confiar, de asumir que ¡¡¡en el nombre de Jesús hay poder!!!!

MARLENE DUARTE

Familia Canción Nueva  Paraguay

Hoy en día cuando paramos y observamos el mundo, la forma en que se inclina por el caos, nos damos cuenta de que eso acaba afectándonos directamente. En el relacionamiento de unos con otros, nos volvemos más fríos todos los días con los demás, siendo que tenemos una palabra de orden. Para evitar ser afligidos por el deseo y por la acción del mal en nuestras vidas, la palabra de Nuestro Señor Jesús nos dice:

“Éste es mi mandamiento: ámense unos a los otros, como yo los amo.” (Jn 15,12).

El gran secreto para que no caigamos en las garras del enemigo es exhalar al amor en nuestras vidas… al punto de que si fuera necesario, nos detengamos algunos minutos para “gastar” tiempo con el otro. ¡No debemos perder más tiempo!

El secreto para tener una vida abundante en Dios, es justamente amar al prójimo como Él lo amó, esto lo conseguimos sólo cuando aprendemos a no detenernos en los defectos, sino contemplar la calidad del otro. Jesús, paría por lo positivo, así hizo con aquella prostituta que se postró a sus pies, veamos:

Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entré, no cesó de besar mis pies. Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies. Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor”. (LC 7, 44-47)

Si queremos hacer una diferencia en este mundo, hay que romper con el pecado día tras día, esta es nuestra gran lucha. Para asemejarnos a Jesús, tenemos que dejar que Dios forje el carácter. Deseá tener el carácter semejante al de Jesús; con seguridad te darás cuenta de la diferencia cuando enfrentas situaciones difíciles, dando una respuesta diferente a la que dabas antes de experimentar el amor transformador de Jesús.


Read the rest of this entry »

Padre Léo, scj

Padre Léo, scj

El primer motivo por el cual necesitamos rezar por la sanación interior es nuestra salvación. Cada vez más me convenzo de que la sanación interior no es opcional. O sumergimos nuestro corazón en Dios, para que él nos sane. O no podemos llamarnos cristianos, ni tampoco pensar que seremos salvados.

Al describir actitudes y comportamientos que nos impiden heredar el reino de Dios, San Pablo nos muestra áreas especificas que necesitan ser trabajadas por la gracia de sanación. En su lista de obstáculos a acción del Espíritu, todas las quince situaciones descritas están directamente relacionadas a nuestros problemas de relacionamiento o son marcas negativas de nuestro corazón herido y golpeado: idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, ambición, divisiones, disensiones, rivalidades, borracheras, comilonas y cosas semejantes (Ga 5,20-21).

Un segundo gran motivo para buscar la sanación en nosotros es la posibilidad de vivir en comunidad. Los primeros cristianos solamente fueron capaces de compartir la fe y la vida después que fueran revestidos por la fuerza dinámica y sanadora de Pentecostés. Sin la sanación interior, nadie en el mundo consigue vivir en comunidad. Esa es la causa número uno de las dolorosas rupturas que tan frecuentemente suceden en las familias y en las comunidades (Hch 2, 42ss).

Read the rest of this entry »

« Older entries